miércoles, 29 de abril de 2009

El Camino FRANCES es para todos el mas importante

De las rutas medievales que se dirigían en la península ibérica a Santiago de Compostela, el llamado camino francés era el más importante. Por su paso a través de importantes centros religiosos y civiles —muchos de los cuales crecieron a la sombra de las peregrinaciones—, nos ha dejado una espectacular muestra de testimonios artísticos.
Con motivo del Año Santo compostelano que se celebró en 1999, el CVC le ofrece una exposición donde podrá apreciar los principales puntos del Camino. Esta exposición constituye un paseo fotográfico por sus lugares más destacados, desde un punto de vista artístico que no descuida la importancia de los paisajes como marco esencial de la ruta. Se pretende, así, ofrecer a los visitantes del Centro Virtual Cervantes una información básica, aunque rica, sobre cada uno de los puntos importantes del itinerario.
Las etapas se han realizado siguiendo la división que ofrece el Codex Calixtinus, el manuscrito que contiene el testimonio escrito más fiel de la vida del peregrino medieval. Toda una «guía de viajes» titulada Liber peregrinationis.
Para ilustrarse sobre los aspectos más generales del camino medieval, sumérjase en el arte del camino jacobeo, y disfrute de las obras que han dejado siglos de peregrinación en su marco natural, social y cultural.

Lo que hay que llevar para el Camino

La gran duda existencial. ¿Qué llevar para tantos días? ¿Cuál será nuestro equipaje? Nos gustaría llevar muchas cosas, pero en el Camino nos va a pesar a cada paso hasta el cepillo de dientes. Por eso, habrá que discernir para ver qué es realmente lo imprescindible (y si vamos en grupo, compartir las cosas ahorra peso a todos). Ropa Depende siempre de la época del año pero para lo más habitual, en verano, podría ser: tres camisetas, dos pantalones (los desmontables son muy útiles), tres juegos de ropa interior, un jersey, un chubasquero o capa de lluvia. En los meses fríos deberíamos añadir un polar, guantes, gorro y bufanda. En cuanto al calzado, deportivas o botas flexibles que en ningún caso sean nuevas y con las que te encuentres cómodo. Para recambio cuando no se camine, unas sandalias (sólo en verano) u otras deportivas. Documentación DNI o pasaporte, tarjeta de la Seguridad Social o semejantes, credencial del peregrino y una tarjeta de crédito (en metálico sólo lo necesario para dos o tres días). Todo esto se puede llevar en una riñonera, de la que no hay que separarse nunca y que nos vendrá muy bien para tener algún otro objeto que deseemos tener siempre a mano. Si vamos a realizar la ruta como peregrino, debemos acreditarnos debidamente. Para ello, tenemos que dirigirnos a una asociación, cofradía u obispado en los que expidan credenciales, Dinero ¿Turista o peregrino? El primero será menos ahorrador que el segundo. Nuestros dos principales gastos serán la alimentación y el hospedaje. Del primero, depende de si vamos de restaurantes o nos hacemos nuestra propia comida (en muchos albergues hay cocina para uso del peregrino). Del segundo también depende el lugar que escojamos para dormir. Albergues de peregrinos, pensiones, hoteles… el alojamiento es de lo más variado. Eso sí, si vamos como peregrinos y dormimos en albergues, en muchos de los cuales se suele pedir “la voluntad”, no seamos rácanos, que su funcionamiento depende de nuestro dinero, y dejemos por persona 3-4 euros. Y más cosas… Un repaso a cosas que puede que se te hayan olvidado (pero tampoco nos emocionemos llenando la mochila). Nos queda por añadir un pequeño botiquín con aspirinas, vaselina para los pies, y material para la eliminación de ampollas. Un saco de dormir ligero en verano, no tan ligero en otras épocas. Una esterilla. Toalla pequeña. Un bote de jabón y champú y jabón para lavar la ropa. Sombrero o gorra para el sol. Botella de agua para ir rellenando o dos bidones si se va en bicicleta (la hidratación con calor será fundamental). Navaja o cubiertos. Una bolsa de aseo. Un cuaderno en el que apuntar por lo menos los teléfonos más importantes. Pinzas de plástico o imperdibles. Un bastón (o incluso dos se llevan ahora). Una linterna. En bici, no olvidar los culottes, el casco, gafas, guantes, parches, pegamento, cámara, aceite, destornillador, cinta aislante, candado, bomba y llave inglesa, como mínimo. Y, tanto a pie como en bicicleta, mucho ánimo y buen humor.

Historia real del Camino

Tras el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago en la actual Compostela a principios del siglo IX, el lugar se transforma en destino de peregrinación para millones de europeos durante la Edad Media. Los nobles y reyes de los pequeños reinos cristianos de la península Ibérica favorecieron el desarrollo de la ruta de peregrinación, que se convirtió en el cordón umbilical con el resto de la Europa cristiana. La marea de peregrinos era tal, que algunos años superaban en número a la población de las principales ciudades del Camino. Esta eclosión fue precedida por el cambio y afianzamiento de trazado que tuvo lugar a principios del siglo XI, cuando Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León deciden que la ruta de peregrinación principal discurra por las tierras que estaban siendo reconquistadas. El nuevo Camino, además de ruta de peregrinación, se convierte en torrente de cultura, arte, comercio y repobladores, que llegan de toda Europa. A partir del siglo XVI, las guerras de religión y el desinterés llevan al olvido a la ruta jacobea. Algunos años, los peregrinos se pueden contar con los dedos de las manos.
A partir de los años setenta del siglo XX, comienza un resurgir del Camino, gracias al empeño de anónimos amantes del Camino, un nuevo interés de las administraciones, las visitas del Papa a Santiago en los años ochenta y el renovado esfuerzo de la Iglesia, el desarrollo de múltiples asociaciones y cofradías y la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Los peregrinos del siglo XXI, hartos de la sobrecarga materialista, busca un refugio ante el mundo que nos asfixia, y se pone en marcha hacia Santiago. El año 2008 llegaron a Santiago más de ciento vente mil peregrinos de un centenar de países a pie, en bicicleta o a caballo, más una marea humana diaria imposible de contar de peregrinos en vehículos particulares o autobuses. En los últimos años, además, la cifra aumenta en torno a un 10% respecto al año anterior. Peregrinos que buscan y encuentran en el Camino abnegación, esfuerzo, espiritualidad, aventura, solidaridad, compañerismo, sudor, lágrimas y alegrías y mucho camino por andar. Buen viaje a Santiago.

La Historia de Santiago Apostol

Originarios de Betsaida, Santiago y Juan eran dos hermanos, hijos del Zebedeo, dedicados a la pesca en el lago Genesaret en la ciudad de Cafarnaún (Galilea, hoy Israel). Su nombre, en realidad, era Jacob, aunque en su derivación al latín Sanctus Iacobus, y después al español se transformó en Santiago, Jacobo, Jaime, Diego o Iago. De familia humilde, ambos fueron llamados por Jesucristo para formar parte de su reducido grupo de doce apóstoles, al igual que otros pescadores de la zona como Simón (S. Pedro) o Andrés. Conforme avanza la predicación, Santiago se convierte en uno de los apóstoles con mejor relación con Jesús, junto con Juan y Pedro, participando en dos momentos claves como la transfiguración en el monte Tabor o la oración en el huerto de los olivos. La pasión y la valentía que demuestra Santiago, quizá un tanto excesiva e inconsciente, le hace merecedor del sobrenombre del “hijo del trueno”, otorgado por el propio Jesús.
Tras la muerte y resurrección de Jesús, Santiago pasa a formar parte del primer grupo cristiano que comienza a crecer vertiginosamente primero por todo el actual Israel y luego hacia Grecia y Egipto. Hacia el año 44, Herodes Agripa decide escarmentar a la comunidad cristiana con el arresto de Pedro y el asesinato de Santiago en Jerusalén mediante decapitación, siendo así el primer cristiano en morir por su fe. Se le conoce como Santiago "el Mayor" (por contraposición al otro apóstol Santiago "el Menor"). Su festividad se celebra el 25 de julio y es patrono de España e Iberoamérica, así como de numerosos pueblos y ciudades.