domingo, 15 de noviembre de 2009

La Rioja

Cámaras digitales compactas y réflex, algún que otro teléfono móvil, teleobjetivos, macros, ojos de pez y grandes angulares conquistaron durante todo el día de ayer buena parte de las calles de Logroño. 300 aficionados a la fotografía procedentes de todos los puntos de La Rioja y de provincias limítrofes se convirtieron en los auténticos protagonistas de la primera edición del Maratón fotográfico Ciudad de Logroño, organizado por larioja.com en colaboración con Logroño Turismo y Logroño Deporte.
Desde las 9 de la mañana comenzaron a congregarse frente a las oficinas de Logroño Turismo para cumplir con el primer requisito de la jornada: la foto familiar de los participantes. Ese fue el pistoletazo de salida de una 'carrera' en busca del encuadre perfecto de los rincones más sugerentes de Logroño.
A las 10 de la mañana comenzó la 'invasión' del Casco Antiguo logroñés en donde la mayor parte de los participantes trató de localizar, con mayor o menor fortuna, las tres primeras pruebas del día: 'Logroño, destino turístico', 'Casco Antiguo, en el corazón de Logroño' y 'Camino de Santiago'.
La Redonda, en el objetivo
Tanto fotógrafo suelto por las calles sorprendió a más de un vecino que miraban con curiosidad cómo algunos, buscando el ángulo imposible, se ponían de rodillas o se tumbaban sobre los adoquines de la Plaza del Mercado. Y es que La Redonda fue el icono turístico capitalino por el que apostaron gran parte de los fotógrafos. El agua que amenazó, a primera hora de la mañana, acabó por convertirse en un excelente aliado de los participantes que no dudaron en captar el reflejo de la catedral en los pequeños charcos que se habían formado. Los resultados, excelentes.
Por allí pasaron, entre otros, Cristina Fernández y Eduardo Sánchez. «Estamos haciendo fotos a todo lo que se mueve», bromeaban estos dos apasionados de la fotografía que ya han participado -«e incluso ganado», apostillaban- en algún concurso. «Es un día muy bonito para hacer fotografías y si llueve, pues también se pueden hacer buenas fotos», señalaba Cristina.
Ese juego con los recursos de la naturaleza se extendió también a otras zonas de las calles históricas de Logroño. Y es que no todos se fijaron en La Redonda. Cualquier calle, calleja o callejón que para muchos no deja de ser un tramo más de su paseo, para un fotógrafo se convierte en un decorado perfecto repleto de posibilidades. Así, las calles Marqués de San Nicolás, La Merced o Valvanera, entre otras, fueron convenientemente encuadradas y enfocadas en busca de una imagen evocadora y sugerente susceptible de pasar a la historia como la fotografía ganadora de esta primera edición del Maratón fotográfico Ciudad de Logroño.
Pero, ¿qué es más importante la idea o el equipo? El debate admitió varios puntos de vista. Juan Carlos Calvo, presidente de la Asociación Riojafoto.es fue tajante: «Hay fotografías hechas con una cámara compacta que han ganado grandes concursos. Lo importante es la idea. Por mucho equipo que uno tenga, sin idea, no tiene nada que hacer». La réplica corrió a cargo de Eduardo Sánchez: «Las dos cosas son importantes. Es una combinación de los dos factores, pero el equipo también juega un papel muy importante».
Con las primeras imágenes archivadas, los fotógrafos fueron completando sus 'deberes' antes de llegar al primer punto de encuentro: las bodegas Franco Españolas, donde visitaron sus instalaciones y degustaron un vino. Cerrada la sesión matinal, tras el almuerzo llegó la segunda parte de la maratón. Las piedras históricas del Casco Antiguo se despidieron de los objetivos para comenzar a enfocar el Centro Comercial Alcampo y registrar el glamour de sus escaparates.
Y como buen maratón, hubo tiempo para 'sudar'. El deporte se mezcló con el hielo en la pista del Polideportivo Lobete donde las fotos ganaron en espectacularidad antes de reponer fuerzas con una tarta y chocolate. Ahora 'sólo' queda revisar y elegir las mejores. Seguro que es lo más difícil.

Una pasarela para el Camino

Es la solución que peregrinos pero también conductores esperaban a un punto negro del Camino de Santiago a su paso por la provincia de León pero que debería haber llegado antes. Y es que llevan años reclamando una alternativa al puente que atraviesa el Porma en la localidad de Puente Villarente, demasiado estrecho para que ambos, peregrinos y conductores, pueda circular sin entorpecerse unos a otros y sin poner en riesgo su seguridad.

Cuando cada vez queda menos para la celebración del Jacobeo 2010, con el consiguiente aluvión de peregrinos que se lanzarán a recorrer el Camino de Santiago, la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León ya tiene un proyecto sobre la mesa que, previsiblemente, podría ser una realidad en 2010. Se trata de una pasarela incluida dentro de una actuación integral en la zona de paso y paralela al puente, que desviaría el tránsito de los peregrinos y dejaría el primero de ellos solo para el tráfico rodado.

El del Puente Villarente es uno de los pasos considerados ‘Hitos del Camino’ junto a San Juan de Ortega y San Nicolás de Bari en Burgos; Puente de Itero, Monasterio de san Zoilo, Santa María la Blanca en Villalcázar de Sirga en Palencia; y la Peregrina de Sahagún, la colegiata de San Isidoro y la iglesia de Santiago de Villafranca del Bierzo, en la provincia de León. A esto se une su especial protección como Bien de Interés Cultural (BIC) y, como consecuencia, la necesidad de buscar una solución alternativa.

El proyecto que podría llevarse a cabo en 2010 recoge la construcción de un vado inundable, un paso elevado ligeramente sobre el río para así evitar el impacto visual que ocasionaría la ejecución de una pasarela de altura similar a los ojos del puente actual, tal y como establecen las directrices que marca la Confederación Hidrográfica del Duero.

Según este nuevo concepto, la estructura de la pasarela debe estar preparada para resistir ante una avalancha de agua, de forma que estará configurada a base de pequeños elementos lineales de pequeña longitud, con el fin de que, en caso de desprendimiento, no constituyan un problema por su arrastre.

Esta marca en el terreno o “huella de la memoria”, como se califica la nueva concepción de pasarela, contará con una jácena de hormigón, de 25 metros de luz, con una estructura metálica que es acabada mediante un suelo de madera tratada para exteriores, con barandilla de pletina metálica vertical, y un ancho de 2,50 metros.

Vista virtual del proyecto de pasarela de peregrinos paralela al Puente Villarente. (Ical)

Entorno

Pese a que la construcción de la pasarela es la más urgente de las actuaciones en Puente Villarente, no es la única. El proyecto recoge más a largo plazo la recreación de un paseo en el que el peregrino no solo ande, sino que también pueda contemplar el paisaje que ofrece el paso por la localidad y el río Porma.

Junto a la pasarela, se proyecta un paseo verde en el tramo de carretera en desuso, en parte pavimentado y en parte vegetal, así como un herbario, abierto pero delimitado por bandas de madera, con especies como lavanda, romero, tomillo, abrótano, camomila, menta o salvia, aprovechando la proximidad del canal de riego. También figura un nuevo paseo pavimentado que llegue hasta el interior de la localidad, y un bosquete que englobe la pista deportiva.

Pero además de espacios verdes, se proyectaría una nueva área de descanso, que pueda ser utilizada tanto por los peregrinos como por los conductores, con un nuevo sistema de arbolado, mediante líneas oblicuas que generan un ritmo muy visible, y la sustitución del actual hostal por un albergue de peregrinos.

El proyecto compatibiliza el nuevo recorrido con los usos deportivos y recreativos del lugar, con ampliaciones que no produzcan ninguna alteración que modifique sus usos actuales. Además, un nuevo sistema de señalización compatibilizará los signos generales del Camino de Santiago con indicaciones particulares sobre el lugar.

Satisfacción

Los peregrinos respiran en parte tranquilos tras este primer movimiento para conseguir una solución. Y es que después de la construcción de una pasarela en el Alto del Portillo, ya en las inmediaciones de la ciudad de León y cuya peligrosidad era más que preocupante, el punto negro del Puente Villarente era otro de los objetivos.

Por ejemplo, desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Mansilla de las Mulas, a escasos cinco kilómetros del puente, muestran su total acuerdo con este proyecto, pero sí esperaban que la solución hubiera llegado antes, ya que, con la nueva autovía que unirá León y Valladolid, el tráfico que soportará el puente será mucho menor.