viernes, 9 de octubre de 2009

Un tramo del Camino de Santiago incluido en la lista de bienes amenazados

El Fondo Mundial de Monumentos (WMF, por sus siglas en inglés) acaba de hacer pública la lista que elabora cada dos años con los bienes culturales que, a su juicio, requieren medidas activas para garantizar su preservación por la falta de conciencia pública sobre el peligro que corren o por la escasez de recursos dedicados a su mantenimiento. En ese extenso catálogo (93 enclaves repartidos por 47 países) hay una referencia explícita a La Rioja. Se trata de un tramo de 4.900 metros del Camino de Santiago comprendido entre Santo Domingo y Grañón que según denuncia WMF ha sido destruido a consecuencia de las obras de duplicación de la N-120 que se están realizando en este punto.
Como en el resto de los casos, la advertencia de la fundación llega derivada por la denuncia previa de algún organismo o entidad especialmente vinculado al bien en cuestión. En el caso de la Ruta Jacobea, la voz de alarma la dio hace dos años el organismos asesor de la Unesco en España, ICOMOS, que elevó un informe al Ministerio de Fomento advirtiendo de cómo la propuesta de la autovía A-12 en este trecho y buena parte de los ramales diseñados se superponían al recorrido del Camino alterando no sólo su esencia, sino destruyendo el entorno. ICOMOS incluía en aquel informe un itinerario de desdoblamiento alternativo para evitar esa coyuntura que, sin embargo y como recuerda WMF, fue obviado.
La fundación, radicada en Nueva York y con más de 40 años de bagaje trabajando en favor de la conservación del patrimonio mundial, incluye en esta edición la situación de este tramo del Camino de Santiago vinculada también en la vertiente burgalesa con el impacto que las obras pueden tener en los Montes de Oca y los yacimiento de Atapuerca.
Mejoras
¿Es tan acuciante el caso como lo describe WMF? Algunas de las principales partes implicadas en el caso aportan algunas claves y muchos matices. El alcalde de Santo Domingo de la Calzada, Agustín García Metola, reconoce que actualmente existen inconvenientes «puntuales y provisionales » para los peregrinos a consecuencia de los trabajos de construcción y la abundante maquinaria presente en la zona, pero descarta que la Ruta como tal se vea afectada por la obra. «Incluso se está aprovechando para mejorar parte del trazado original y mejorar el firme», subraya García Metola.
La Delegación de Gobierno en La Rioja confirma que existe una «voluntad expresa» del Ministerio por salvaguardar toda la Ruta Jacobea en paralelo a las obras de la A-12. José Antonio Ulecia apoya su afirmación en el hecho de que Fomento haya implementado un proyecto específico en la zona de Santo Domingo y Grañón para recuperar el Camino que las diferentes concentraciones parcelarias alteraron, o que se hayan invertido hasta el momento más de dos millones de euros tanto en labores arqueológicas como en la construcción de áreas de descanso como las de Ventosa y Alesón.
Desde el Gobierno de La Rioja, el director general de Cultura, Javier García Turza, compartimenta responsabilidades y recuerda que los informes del Consejo de Patrimonio siempre han sido favorables al proyecto de la autovía.

El vehiculo mas ecologico

Un historiador griego documentó con exactitud el momento en el que el gran filósofo Sócrates, pronunció su conocida frase: "¡Cuántas cosas que no necesito!" Lo hizo tras contemplar los objetos en un mercado. Antonio Cañizares tuvo la misma revelación, pero en su caso ocurrió a lo largo del Camino de Santiago mientras recorría –durante un mes y un día– los 780 kilómetros que separan Roncesvalles de Compostela con la colaboración de un burro de castizo nombre, "Don Pepe".
Aunque este dicharachero arquitecto cordobés jubilado confesó que "a Dios gracias "Don Pepe" no habla" porque, si no, habrían tenido "sus más y sus menos a lo largo del viaje", el pollino logró llevarlo sano y salvo a Santiago y por el camino despertar sonrisas –y muchas ganas de sacar la cámara–. Si a Cañizares le encantó el viaje, "Don Pepe" también tuvo sus momentos de gloria y disfrutó, sobre todo, de un cambio de dieta. "Yo insistía en darle pienso y avena, pero él prefería las hierbas del campo", comenta Cañizares sonriente.
"Don Pepe", explica este simpático andaluz, no tuvo ocasión de disfrutar de las galletas que los niños solían darle en la escuela granja de la que proviene, por lo que intentó compensarlo mordisqueando las chaquetas de los peregrinos que se ponían a su alcance para acariciarlo.
Ayer mismo, en el Obradoiro, ante la fachada de la catedral de Santiago, "Don Pepe" recibió de los viandantes todo tipo de halagos y una oportunidad, no desaprovechada, para ejercer su preferencia por las chaquetas flojas. No obstante, no todo fueron luces. Además del ataque de un par de perros que mantuvieron a "Don Pepe" dos días en el veterinario, Cañizares lamentó que, si ya es complicado obtener albergue para una persona, cuánto más para un cuadrúpedo como el que le servía de compañía y vehículo. "Tuvimos muchísimos problemas de alojamiento", asegura. "Lo solucionamos como pudimos, a veces se quedaba bajo un árbol, atado, o recurrimos a establos privados", añade el peregrino.
Al margen de ese pequeño detalle, este visitante fugaz defendió que la ruta jacobea "no tiene que arreglarse nada porque, aunque tiene mucho que arreglar, entonces no sería un sacrificio". "Si haces el Camino y tienes de todo, no sería lo mismo", argumenta.
Este andaluz que emprendió el Camino de Santiago en burro porque "siempre" le han "caído bien estos bichos" y para intentar rememorar los tiempos en que los montaba de pequeño, considera que gracias a esta experiencia "tomas conciencia de que todo pasa y de que el propio Camino es una etapa más en tu vida". Antes de seguir, ya ayer mismo, su ruta hacia Fisterra para finalizar su periplo, el peculiar peregrino admitió que su satisfacción fue incrementándose conforme se acercaba a Galicia en proporción a la "amabilidad" de las gentes que lo atendieron.
Antes de volver a Andalucía, Cañizares degustará la gastronomía gallega, que conoce bien. La tiene bien merecida, o eso cree, "después de tantos menús de peregrino con pasta y pollo. "Los pobres pollos tienen que estar temblando", bromea, antes de seguir viaje.