El Consejo Jacobeo, órgano encargado de coordinar las acciones a ejecutar en relación con el Camino de Santiago, impulsará un programa de apoyo a los peregrinos con actuaciones concretas, encaminadas a mejorar las infraestructuras a lo largo de todo el recorrido.
Ante la celebración del Año Santo Jacobeo 2010, el organismo prevé poner en marcha herramientas de ayuda a los caminantes, con vehículos de apoyo y trabajos de armonización de la señalización en el recorrido, incluyendo referencias a su declaración como Bien de Patrimonio Mundial.
Las mejoras se completarán con la constitución de una red de información integrada de albergues y centros de atención en los que se prestarán servicios básicos comunes, que posibilitarán, por ejemplo, descargas gratuitas de información en el teléfono móvil.
Asimismo, se desarrollará un completo programa de actividades culturales a lo largo del Camino de Santiago y se repetirá además la experiencia de años santos anteriores sobre la aplicación de beneficios fiscales. A través de un plan de rehabilitación integral, el Consejo Jacobeo pretende garantizar la conservación y mantenimiento del Camino de Santiago.
Tercer encuentro
Precisamente, con este objetivo, el organismo mantuvo recientemente un encuentro en Frómista (Palencia), donde analizaron éstos y otros aspectos relacionados con la ruta Jacobea.
Es la tercera reunión que celebra el grupo desde su constitución, que ya ha mantenido encuentros previos en las provincias de León y Burgos. En esta ocasión, el órgano coordinador del Camino de Santiago mantuvo un encuentro de trabajo en el que se abordaron aspectos relacionados con la señalización y las infraestructuras en torno al recorrido y destinados a mejorar los servicios que se prestan a los peregrinos y visitantes.
La implantación de un Plan de Control Biológico Sanitario en la red de albergues de Castilla y León fue otro de los ejes en torno a los que giró el encuentro celebrado en Palencia.
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lunes, 25 de mayo de 2009
El REY con el Xacobeo 2010
El Rey expresó ayer en Monte Pío su intención de presidir en Santiago los actos centrales del 25 de julio del 2010, coincidiendo con la conmemoración del Xacobeo. En su primera visita a la residencia oficial del presidente de la Xunta desde su apertura en marzo del 2002, el monarca fue informado por Alberto Núñez Feijoo de la marcha de los preparativos para celebrar el próximo año santo y de los objetivos que el Gobierno gallego persigue con una programación festiva todavía por concretar.
La estancia de Juan Carlos I en Monte Pío se prolongó durante dos horas, en las que participó en un almuerzo junto al presidente de la Xunta, que también contó con la presencia del delegado del Gobierno, Antón Louro; de la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa; de los conselleiros de Presidencia y de Cultura, Alfonso Rueda y Roberto Varela; y de la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo.
Repunte del PIB de hasta el 1%
Feijoo puso al monarca al corriente del plan de actuación para el Xacobeo que la Xunta aprobó la semana pasada, con una estimación de crecimiento del PIB gallego de entre el 0,75 y el 1%. El presidente sustanció que la programación está orientada a promover la comunidad y dar a Galicia una dimensión internacional, intentar conseguir un revulsivo para la economía gallega, y recuperar y conservar el patrimonio cultural, medioambiental y paisajístico.
A falta de mayor concreción sobre la programación del año santo, Núñez Feijoo sintetiza los retos con los que la Xunta afronta el Xacobeo en la idea de que sea «austero, moderno, tecnolóxico e espiritual».
En un comunicado de prensa, el Gobierno gallego asegura que el presidente informó al monarca de la apuesta por las nuevas tecnologías, que se traduce en una de las iniciativas más novedosas de las anticipadas por la Xunta hasta ahora, que consistirá en la posibilidad de recorrer virtualmente el Camino de Santiago en todo su trazado. Para ello, el Gobierno ya ha iniciado contactos con el operador Google.
El presidente de la Xunta ya visitó el pasado 29 de abril la residencia oficial del Rey y mantuvo un encuentro en el que recabó el apoyo de Juan Carlos I para un evento al que el nuevo Gobierno gallego dará prioridad absoluta a lo largo de los próximos meses, habida cuenta sobre todo de que la organización del año santo estuvo paralizada durante varios meses. En lo que respecta al acondicionamiento de las infraestructuras relacionadas con las rutas jacobeas, la Xunta está trabajando en una auditoría sobre su estado real para adecentarlas, facilitar su tránsito y hacer más atractivo el peregrinaje.
Excelencia turística
Feijoo insiste en ese sentido en la determinación del nuevo Gobierno de recuperar el modelo tradicional de hacer el Camino de Santiago. En el plano promocional, figura la consecución de certificados internacionales de excelencia turística y el diseño de estrategias específicas para atraer el mayor número posible de visitantes a Galicia.
Previamente a la visita a la residencia oficial del presidente de la Xunta, el Rey se había desplazado a Boiro para asistir al aniversario de la empresa conservera Jealsa.
La estancia de Juan Carlos I en Monte Pío se prolongó durante dos horas, en las que participó en un almuerzo junto al presidente de la Xunta, que también contó con la presencia del delegado del Gobierno, Antón Louro; de la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa; de los conselleiros de Presidencia y de Cultura, Alfonso Rueda y Roberto Varela; y de la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo.
Repunte del PIB de hasta el 1%
Feijoo puso al monarca al corriente del plan de actuación para el Xacobeo que la Xunta aprobó la semana pasada, con una estimación de crecimiento del PIB gallego de entre el 0,75 y el 1%. El presidente sustanció que la programación está orientada a promover la comunidad y dar a Galicia una dimensión internacional, intentar conseguir un revulsivo para la economía gallega, y recuperar y conservar el patrimonio cultural, medioambiental y paisajístico.
A falta de mayor concreción sobre la programación del año santo, Núñez Feijoo sintetiza los retos con los que la Xunta afronta el Xacobeo en la idea de que sea «austero, moderno, tecnolóxico e espiritual».
En un comunicado de prensa, el Gobierno gallego asegura que el presidente informó al monarca de la apuesta por las nuevas tecnologías, que se traduce en una de las iniciativas más novedosas de las anticipadas por la Xunta hasta ahora, que consistirá en la posibilidad de recorrer virtualmente el Camino de Santiago en todo su trazado. Para ello, el Gobierno ya ha iniciado contactos con el operador Google.
El presidente de la Xunta ya visitó el pasado 29 de abril la residencia oficial del Rey y mantuvo un encuentro en el que recabó el apoyo de Juan Carlos I para un evento al que el nuevo Gobierno gallego dará prioridad absoluta a lo largo de los próximos meses, habida cuenta sobre todo de que la organización del año santo estuvo paralizada durante varios meses. En lo que respecta al acondicionamiento de las infraestructuras relacionadas con las rutas jacobeas, la Xunta está trabajando en una auditoría sobre su estado real para adecentarlas, facilitar su tránsito y hacer más atractivo el peregrinaje.
Excelencia turística
Feijoo insiste en ese sentido en la determinación del nuevo Gobierno de recuperar el modelo tradicional de hacer el Camino de Santiago. En el plano promocional, figura la consecución de certificados internacionales de excelencia turística y el diseño de estrategias específicas para atraer el mayor número posible de visitantes a Galicia.
Previamente a la visita a la residencia oficial del presidente de la Xunta, el Rey se había desplazado a Boiro para asistir al aniversario de la empresa conservera Jealsa.
Los perros peregrinos
Los perros peregrinos regresan a casa tras el largo viaje a Santiago
Peregrinaje. La expedición hace un receso en el camino para descansar después de la caminata matutina. N. A.
La comitiva canina, acompañada de la Asociación de Defensa de los Animales de Estepona, se desplazó a la capital gallega para concienciar a la población
NOELIA ANDRADE. ESTEPONA Ya están aquí. Los 15 perros que el pasado 15 de marzo partieron de Estepona para llegar hasta Santiago de Compostela han cumplido su reto. La expedición canina, acompañada por 45 voluntarios de la Asociación de Defensa de los animales de Estepona, ADANA, llegaron a la ciudad gallega el pasado 2 de mayo, tal y como tenían previsto. Para ello, realizaron los 1.200 kilómetros que separan estas dos ciudades a pie. Un duro camino en defensa de los animales que según la organizadora, Johanna Mayrhofer, ha merecido la pena.Y es que durante este largo recorrido han sido recibidos en el palacio de la presidencia de Extremadura, han dado charlas en colegios e institutos y han tomado contacto con numerosas protectoras de animales de todas y cada una de las ciudades que visitaban.Lo cierto es que una iniciativa tan original no sólo ha levantado el interés de los medios de comunicación españoles, sino que la peripecia de estos perros se ha conocido en el mundo entero. De hecho una productora alemana los acompañó durante el viaje para filmar el día a día de estos particulares peregrinos. Rompe y Rambo son algunos de los perros que han participado en la iniciativa, pero junto a ellos viajaron voluntarios de nueve nacionalidades distintas. Así durante este mes y medio han convivido peregrinos llegados desde Estados Unidos o, incluso, desde Australia, única y exclusivamente para apoyar esta causa en pro de la defensa y el respeto por lo animales.Una aventura como esta no puede estar exenta de anécdotas y de buenos recuerdos. Así nos lo cuenta Luisa Villalobos que realizó parte del camino durante la Semana Santa ya que su trabajo le impidió hacerlo completo. Esta peregrina destaca sobre todo lo bien organizada que estuvo la marcha y la confraternidad que existe entre todos los peregrinos que se van conociendo a través del camino. Luisa destacó como la anécdota más divertida la de Narciso, un ciudadano de chipiona que junto a su burro, Moreno, y su perro Grillo se unieron a la expedición.Luisa recorrió casi 200 kilómetros de camino junto a un perro de la perrera de ADANA. Un trayecto en el que era imposible no encariñarse con el animal, aunque su situación actual le impedía poder adoptarlo como era su deseo.Pero sin duda, la llegada a Santiago de Compostela fue la etapa más emotiva. Justo antes de entrar a esta emblemática ciudad alrededor de 200 personas con sus mascotas se unieron a la expedición esteponera y a su lucha en favor de los animales. Un gesto que llenó de felicidad a los organizadores de esta cruzada porque es una muestra de que el objetivo se está cumpliendo. Según Mayrhofer hay que conseguir que España no se vea en el exterior como un país que maltrata a sus animales. Realizar esta proeza ha supuesto un gran esfuerzo logístico durante un año y una meticulosa organización; pero, a pesar de las dificultades los peregrinos esperan volver a repetir la experiencia.
XACOBEO 2010
Hace unos días, Alberto Núñez Feijoo y el conselleiro de Cultura revelaron su deseo de que el Xacobeo 2010 potencie su vertiente espiritual, esa que durante siglos ha llevado a peregrinos de toda Europa hasta una esquina del Atlántico. Hoy, a apenas unos meses de que se vuelva a abrir la Puerta Santa, lo cierto es que ese espíritu de recogimiento pierde terreno en su pugna con la faceta turística del Camino de Santiago, que no ha dejado de crecer. Cada vez son más los bares y albergues dispuestos a hacer negocio gracias a los peregrinos. Un periodista de La Voz recorrió hace unos días la ruta a pie desde O Cebreiro. Este es el relato de su experiencia.
Las fechas elegidas para la peregrinación no son casualidad. Es en primavera cuando más extranjeros hacen el Camino. Estos se muestran contrariados estos días por el hecho de que buena parte de las iglesias y monumentos gallegos que aparecen en sus guías, y que esperan visitar en la ruta, estén cerrados. Resulta frustrante, especialmente después de patearse 700 kilómetros de camino interior desde Francia.
Al menos, el paisaje de robles y castaños centenarios de algunas etapas resulta espectacular y misterioso para quien ha transitado durante días por austeros páramos. La ruta entre Triacastela y Sarria, por San Xil, o la más minoritaria entre Samos y Sarria, siguiendo el curso de los ríos, así como también el tramo entre Leboreiro y Melide, por Furelos, sumergen a muchos en la tradición medieval del Camino Francés. Al alcance están hermosos cruceiros como los de Ligonde o Melide.
En plena Ulloa, en Eirexe, encontramos a uno de los muchos franceses que arriban en abril y mayo junto con alemanes e italianos (los españoles lo hacen en verano). Jean-Louis Cabaud, originario de Bearn (Pau), dice que el paisaje y las vacas son aquí muy parecidas, pero le asombran las casas fuertes ulloanas, de grandes piedras, chimeneas y troneras defensivas.
Precios de zonas turísticas
Jean-Louis, que comparte comida con la canadiense Chantal Raymond, confiesa que lleva años realizando el Camino por tramos. «Que te cobren 2,50 euros por un desayuno es correcto, pero 5,50 euros es demasiado», dice sobre algunos precios. En Portomarín, Antonio y Rosario Ontiveros, dos peregrinos de Sabadell, dicen haber encontrado «precios de zonas turísticas». El trato humano es lo mejor, pero a veces «te dan el talegazo, saben que pasas una sola vez y ni siquiera algunos hostales están a la altura en limpieza».
El Camino se ha llenado de bares, restaurantes y albergues públicos o privados. También aparecen fisioterapeutas y taxistas que hacen caja transportando mochilas demasiado pesadas, diez euros por bulto y día. Y en algunos tramos, como ocurre poco después de la dura subida al salir de Sarria hacia Portomarín, proliferan las máquinas de vending. En el kilómetro 108 del Camino se ha instalado incluso un «área de servicio» con máquinas expendedoras de refrigerios, comida e incluso tarjetas para teléfonos. Está en un antiguo galpón. «En diez años todo el Camino estará así», advierte un peregrino italiano. Cerca hay otras muchas ubicadas en esquinas de fincas y huertos. O carteles colgados de viejos carballos anunciando casas de turismo rural. Es esta la zona de gran aglomeración de peregrinos o turistas, pues está en el kilómetro a partir del cual (cien mínimo a pie hasta la capital de Santiago) se puede obtener la compostela. En Barbadelo (Sarria) y en Boente (Arzúa), los párrocos mantenían abiertas las puertas de dos iglesias dedicadas a Santiago, pero otras muchas, como la de Vilar de Donas (Palas de Rei) y la de San Juan de Portomarín, estaban cerradas. En el peor de los casos, capillas abiertas pero sin vigilancia como la de Morgade, están llenas de pintadas, piedras y mensajes mezclados en el altar con las imágenes religiosas.
El problema radica en una realidad de curas ancianos que van de un lado a otro cargados de llaves y atendiendo hasta siete parroquias cada uno. En muchos pueblos ni siquiera queda gente para abrir los templos y dicen que el convenio con la Xunta para contratar personal que informe y los enseñe se ha retrasado.
Así, miles de extranjeros llegados hasta de Sudáfrica, América Latina y Asia pasan de largo y apenas sabrán de la cercana Ribeira Sacra. La señalización no es muy allá. Hay zonas donde los carteles del Pelegrín siguen vigentes, pero son incompletos, y las voluntariosas flechas amarillas pintadas en muros, árboles y piedras son bastante chapuceras, aunque no suelen llevar a confusión.
Tras 14 días de Camino en bicicleta, las colombianas Calú y Sonia sellan credencial en una de las iglesias que sí encuentran abiertas, la de Boente, que atiende el párroco Andrés Guerreiro. «Llevamos un día muy difícil, de pedalear, pedalear y pedalear bajo la lluvia, pero notamos que quizás sea aquí donde menos se siente el espíritu del Camino. Hay mucha gente, cada uno camina muy a lo suyo. Los albergues son grandes y con mucho bullicio», señalan las peregrinas, que disfrutaban más del calor humano de albergues castellanos con hospitaleros voluntarios o las calladas monjas benedictinas de Sahagún.
«Allí conocías a las 30 personas que estaban, y no había problema en hacer sitio a alguien más, pero en O Cebreiro se llenó rápidamente el albergue y no había mucha opción para la gente cansada [el albergue cercano de Hospital está en obras por reforma]. Para algunos, pasar de pagar 3 euros a 40 por una habitación era demasiado. Al ser tan turístico, es el precio que se paga», indican, aunque su cara refleja ya la felicidad de aproximarse a Santiago.
Las fechas elegidas para la peregrinación no son casualidad. Es en primavera cuando más extranjeros hacen el Camino. Estos se muestran contrariados estos días por el hecho de que buena parte de las iglesias y monumentos gallegos que aparecen en sus guías, y que esperan visitar en la ruta, estén cerrados. Resulta frustrante, especialmente después de patearse 700 kilómetros de camino interior desde Francia.
Al menos, el paisaje de robles y castaños centenarios de algunas etapas resulta espectacular y misterioso para quien ha transitado durante días por austeros páramos. La ruta entre Triacastela y Sarria, por San Xil, o la más minoritaria entre Samos y Sarria, siguiendo el curso de los ríos, así como también el tramo entre Leboreiro y Melide, por Furelos, sumergen a muchos en la tradición medieval del Camino Francés. Al alcance están hermosos cruceiros como los de Ligonde o Melide.
En plena Ulloa, en Eirexe, encontramos a uno de los muchos franceses que arriban en abril y mayo junto con alemanes e italianos (los españoles lo hacen en verano). Jean-Louis Cabaud, originario de Bearn (Pau), dice que el paisaje y las vacas son aquí muy parecidas, pero le asombran las casas fuertes ulloanas, de grandes piedras, chimeneas y troneras defensivas.
Precios de zonas turísticas
Jean-Louis, que comparte comida con la canadiense Chantal Raymond, confiesa que lleva años realizando el Camino por tramos. «Que te cobren 2,50 euros por un desayuno es correcto, pero 5,50 euros es demasiado», dice sobre algunos precios. En Portomarín, Antonio y Rosario Ontiveros, dos peregrinos de Sabadell, dicen haber encontrado «precios de zonas turísticas». El trato humano es lo mejor, pero a veces «te dan el talegazo, saben que pasas una sola vez y ni siquiera algunos hostales están a la altura en limpieza».
El Camino se ha llenado de bares, restaurantes y albergues públicos o privados. También aparecen fisioterapeutas y taxistas que hacen caja transportando mochilas demasiado pesadas, diez euros por bulto y día. Y en algunos tramos, como ocurre poco después de la dura subida al salir de Sarria hacia Portomarín, proliferan las máquinas de vending. En el kilómetro 108 del Camino se ha instalado incluso un «área de servicio» con máquinas expendedoras de refrigerios, comida e incluso tarjetas para teléfonos. Está en un antiguo galpón. «En diez años todo el Camino estará así», advierte un peregrino italiano. Cerca hay otras muchas ubicadas en esquinas de fincas y huertos. O carteles colgados de viejos carballos anunciando casas de turismo rural. Es esta la zona de gran aglomeración de peregrinos o turistas, pues está en el kilómetro a partir del cual (cien mínimo a pie hasta la capital de Santiago) se puede obtener la compostela. En Barbadelo (Sarria) y en Boente (Arzúa), los párrocos mantenían abiertas las puertas de dos iglesias dedicadas a Santiago, pero otras muchas, como la de Vilar de Donas (Palas de Rei) y la de San Juan de Portomarín, estaban cerradas. En el peor de los casos, capillas abiertas pero sin vigilancia como la de Morgade, están llenas de pintadas, piedras y mensajes mezclados en el altar con las imágenes religiosas.
El problema radica en una realidad de curas ancianos que van de un lado a otro cargados de llaves y atendiendo hasta siete parroquias cada uno. En muchos pueblos ni siquiera queda gente para abrir los templos y dicen que el convenio con la Xunta para contratar personal que informe y los enseñe se ha retrasado.
Así, miles de extranjeros llegados hasta de Sudáfrica, América Latina y Asia pasan de largo y apenas sabrán de la cercana Ribeira Sacra. La señalización no es muy allá. Hay zonas donde los carteles del Pelegrín siguen vigentes, pero son incompletos, y las voluntariosas flechas amarillas pintadas en muros, árboles y piedras son bastante chapuceras, aunque no suelen llevar a confusión.
Tras 14 días de Camino en bicicleta, las colombianas Calú y Sonia sellan credencial en una de las iglesias que sí encuentran abiertas, la de Boente, que atiende el párroco Andrés Guerreiro. «Llevamos un día muy difícil, de pedalear, pedalear y pedalear bajo la lluvia, pero notamos que quizás sea aquí donde menos se siente el espíritu del Camino. Hay mucha gente, cada uno camina muy a lo suyo. Los albergues son grandes y con mucho bullicio», señalan las peregrinas, que disfrutaban más del calor humano de albergues castellanos con hospitaleros voluntarios o las calladas monjas benedictinas de Sahagún.
«Allí conocías a las 30 personas que estaban, y no había problema en hacer sitio a alguien más, pero en O Cebreiro se llenó rápidamente el albergue y no había mucha opción para la gente cansada [el albergue cercano de Hospital está en obras por reforma]. Para algunos, pasar de pagar 3 euros a 40 por una habitación era demasiado. Al ser tan turístico, es el precio que se paga», indican, aunque su cara refleja ya la felicidad de aproximarse a Santiago.
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